La responsabilidad diluida

En un estupendo análisis del profesor Torres Soriano, entre otras muchas cosas que comparto, me ha llamado la atención uno de los agentes causales -que él señala- del cambio de percepción colectiva del riesgo que habría experimentado nuestra sociedad a lo largo del desarrollo de la presente pandemia. Al factor en cuestión lo llama el autor “La responsabilidad diluida”; Y, en mi opinión, su importancia radica en el hecho de ser un factor estratégico (en el sentido de crítico e insoslayable) a tener en cuenta en tanto que rasgo característico y caracterizador de las sociedades que viene constituyendo –ya desde antiguo- ese paradójico pero real espécimen al que Ortega denominó hombre masa.

“La responsabilidad diluida” que denuncia el profesor Manuel Torres Soriano, en su muy interesante artículo (nada pesimista, por cierto) publicado, hace ya algún tiempo, por el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), es un rasgo característico y caracterizador de las sociedades que viene desarrollando –ya desde antiguo- ese paradójico pero real espécimen humano al que Ortega denominó, allá por 1928, el hombre masa. No obstante, seguramente habrá quien piense que, por el contrario, tal clase de hombre (varón o mujer) no pasaría de ser una quimera imaginada por el filósofo para fustigar a una sociedad y a una comunidad política con las que se hallaba en profundo desacuerdo, y que, según él, eran incapaces de reconocer excelencia alguna porque la mediocridad se había instalado en ellas.

Pero no: quien afirme tal cosa se equivoca aunque haya que conceder que tal error es disculpable. Y lo es porque, a primera vista, cuando se contempla al hombre masa relativamente aislado y en libertad, se asemeja muchísimo a cualquiera de aquellos a los que Boecio, a comienzos del siglo VI, llamó personas: seres individuales y sociales al tiempo, a causa, precisamente, de ser racional su naturaleza.

Y es que, al fin y al cabo, los hombres masa no son otra cosa que seres humanos en los que, determinadas ideologías despersonalizadoras que prometen la recuperación de la originalidad perdida, lejos de ello, han provocado un mimetismo atroz que les lleva a caer en la más contradictoria de las paradojas: el individualismo gregario, denominador común de los populismos masificadores que vuelven hoy por sus fueros en toda Europa.

En mi opinión, la disolución de la responsabilidad en la masa es el factor que, más allá de nuestra penosa coyuntura actual, con más fuerza llama la atención sobre la crisis de civilización que sufre Occidente, en tanto que nos habla del trastorno que sufre hoy el eje axial de la escala de valores del verdadero hombre: el yugo que empareja, de forma indisociable, su libertad con su responsabilidad, el binomio sobre el que se eleva radiante la dignidad de la persona humana.

El lector interesado puede encontrar el artículo del profesor Torres Soriano en el siguiente enlace:

://lnkd.in/e_zjE3k

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