¿Una mutación genética?

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A finales del pasado año,[1] publiqué unas cavilaciones sobre ese fenómeno inédito antes de nuestros días, y cuyo rasgo estructural más distintivo es la preferencia que muestra un creciente número de personas de edades varias (no sólo jóvenes, ni mucho menos) por afrontar su vida en solitario, al margen de planteamientos de cohabitación habitual de cualquier sesgo que pudieran siquiera evocar, de algún modo, la existencia de vínculos jurídicos de índole conyugal y, por tanto familiar entre los eventuales convivientes. Hoy, retomando el hilo de aquellas reflexiones, me pregunto ¿Se ha producido acaso una mutación genética que ha llevado a tantos a la indiferencia y al solipsismo tras amputar en ellos el impulso social primigenio a formar familia?

Vivir en solitario

Este artículo trata de aproximarse a las causas y protagonistas de un fenómeno de alcance global desconocido hasta épocas bien recientes y que, a decir de los expertos, avanza de forma inusitada en los países desarrollados de Occidente, marcando tendencia en las gentes comprendidas entre los 25 y cincuenta años de edad: la vida solitaria en hogares unipersonales.

El binomio autoridad-motivación

Como es sabido, los motivos son agentes de la acción, y, como tales, dinamizan la voluntad y facilitan su determinación y empeño en el logro del bien concreto del que cada uno de ellos da razón. El motivo surge del descubrimiento de un valor, de una de las especificaciones del bien; y, en este sentido, la acción educativa se ha de aplicar, muy en primer término, en facilitar tal descubrimiento al sujeto de la educación.

De la autoridad y el liderazgo*

Ahora, cuando tantas voluntades parecen abrirse a la necesidad de un gran pacto educativo, creo que no está de más dedicar un buen rato a reflexionar sobre la autoridad, haciéndolo, naturalmente, desde el punto de vista de la educación entendida como proceso intencional de mejora hacia la excelencia humana, y procurando buscar, en su significado, … Sigue leyendo De la autoridad y el liderazgo*

Una sociedad adolescente[1]

Como si nada ocurriera, la adolescencia se ha ido prolongando, en las sociedades nuestras, hasta más allá de los cuarenta. Los aspirantes a Peter Pan crecen en edad y número sin que la llegada de la adultez biológica pueda impedirlo. Frente a las gerontocracias antañonas, se ha abierto paso un poder social de nuevo cuño: la juvenocracia[10]. Un poder que,instalado en las mentes de quienes incluso superando con creces la cuarentena, desarrollan actitudes y conductas sociales propias de una adolescencia de facto, anacrónica, apócrifa...

La Familia en nuestro tiempo

Nuestro contexto sociocultural Desde hace más de medio siglo, se viene hablando de crisis en el seno de la familia. Por los años sesenta y setenta, junto a fortísimas campañas antinatalistas que anunciaban escenarios apocalípticos si no se ponía coto a la que se denunciaba como explosión demográfica incontrolada en el tercer mundo e, incluso, … Sigue leyendo La Familia en nuestro tiempo